martes, 12 de julio de 2016

Crónica: Resurrection Fest 2016 (9 de julio)

Último día del Resu... tras la matraca de 12 horas de conciertos y otra noche comandada por el fresquete gallego, las fuerzas escaseaban. Por si fuera poco, los cambios de temperatura hicieron mella en un servidor, por lo que decidí que iba a tomarme el último día con calma. Así que nada, unas últimas compras necesarias, comida "sana" para no perder la costumbre (lo típico de cualquier festival, verdad?) y al lío frente al que posiblemente fuera el día más caluroso en Viveiro en los últimos 670 años. Con una solana que me obligó a comprarme una gorra y para comprarme yo una gorra tiene que hacer mucho sol...



Bueno, tonterías aparte, entramos en el recinto mientras los catalanes Obsidian Kingdom desplegaban su metal progresivo desde el Chaos Stage. Con tranquilidad y desde la distancia vimos como presentaban su último disco, A Year With No Summer, un título que iría de lujo para describir el clima de Lugo y alrededores, aunque justamente les tocase presentarlo en eso, el día más caluroso del año en la localidad de Viveiro. Tocaron 5 temas de su reciente obra, abriendo con The Kandinsky Group, seguido de Darkness, Last of The Light, Cinnamon Balls (las dos únicas de Mantiis que tocaron), A Year With No Summer, Black Swan y Away/Absent para cerrar. Sonaron bastante bien y mostraron buena actitud, por lo que me queda pendiente darles más escuchas y verlos mejor la próxima vez que tenga ocasión. Nada más terminar ellos, era turno del poderoso thrash metal de un tótem del género, los alemanes Destruction, que son un seguro de caña burra y ceraca total. Con un Schmier más rojo que un tomate, para no perder su costumbre siempre que toca en un festival español, los alemanes sufrieron las altas temperaturas y no tuvieron su mejor día, pero aún así cumplieron sobradamente. Arrancaron con el tema título de su reciente disco, Under Attack, para luego animar a la peña a base de cañonazos como Curse The Gods, Nailed to the Cross y Mad Butcher. Eché de menos algunos circle pits y demás. Hubo, pero bastante ligeros para lo que nos tiene acostumbrados el festival gallego. Tras presentar otro tema nuevo como Second To None, remataron la faena a base de clásicos como Total Desaster, la brutal Thrash 'Til Death, The Butcher Strikes Back y, como no, una descomunal Bestial Invasion. Buena forma de arrancar la jornada con la banda más importante de Thrash Metal old school que se encontraba en el cartel.

A partir de ahí, no volví a ver a mis colegas hasta la hora de dormir, pues enganché primera fila para uno de los conciertos más destacables del festival. Los noruegos Shining o los Shining noruegos (distinción que sale a raíz de que existen los Shining suecos) dieron un show bestial. Ataviados como camareros de esos que te piden la comanda con un iPad y te cobran 3'50€ por el pan y el alioli, los noruegos salieron a repartir cera con su black metal mezclado con influencias del jazz, abrieron con dos temas de su album One One One como I Won't Forget y The One Inside para seguir con Fisheye y My Dying Drive antes de que Jørgen Munkeby sacara el saxofón para interpretar la enorme Healter Skelter. Con The Last Stand, Last Day, Burn It All y la soberbia aunque difícil de soportar para el que esté poco acostumbrado a su rollo The Madness and the Damage Done cerraron un show audiovisual enorme, que de haber sido de noche con un buen juego de luces habría quedado absolutamente espectacular, seguro. A valorar el esfuerzo de tocar con una camisa negra de manga larga y abrochada hasta arriba frente al sol, lo debieron sufrir los chavales, pero ni se les notó. Enormes.

Sin tiempo para respirar, iba otra banda que tenía mucha curiosidad por ver. Hablo de los amados/odiados Bullet For My Valentine, otra banda que genera amor y odio a partes iguales y que, a diferencia de BMTH, estos sí me gustan en estudio. Debo reconocer que me costó aficionarme a su música porque, aunque odie admitirlo, me podían los prejuicios sobre esta banda. Por suerte, dejé de preocuparme por eso y me puse a escucharlos con calma y detenimiento, sigo sin ser un gran fan suyo, pero tienen varios temas que me molan bastante y además con su buen directo, se ganaron mis respetos. Los de Matt Tuck salieron con fuerza al escenario principal, frente a una buena cantidad de fans que corearon sus temas como posesos. No es para menos, abrir con No Way Out, Your Betrayal (mi favorita), 4 Words y You Want a Battle? es una apuesta segura y más frente a un público muy adecuado a esta banda como es el del Resu. Con un buen sonido y una puesta en escena bastante cañera, fueron desgranando temas recientes como Venom o Worthless además de clásicos como Raising Hell o Scream Aim Fire. Comentar, como ya ha hecho mucha gente, que la entrada del nuevo bajista les ha sentado como un soplo de aire fresco, ya que libera mucho a Matt Tuck en las voces y eso hace que BFMV suenen mucho más compactos, también influye que Jamie Mathias canta realmente bien y su voz combina bien con la de Tuck. Como no podía ser de otra forma, los galeses cerraron su set con dos clasicazos coreadísimos por el público como Tears Don't Fall y Waking The Demon. Bien por Bullet For My Valentine que dejaron muy contentos a sus seguidores y de buen seguro se ganaron alguno más. Antes del momento estelar del festival, que no era otro que la presencia de la doncella de hierro en el escenario principal, tocaba asistir a otro buen show en el Chaos stage con los noruegos Enslaved.  A pesar de que el sonido no fue el mejor, ya que la voz de Grutle Kjellson se oía bastante baja, y que sufrieron horrores con el potente calor, el concierto estuvo bastante bien. Metieron caña, interactuaron bien con la gente... a mi me faltó estar más familiarizado con su discografía para acabar de disfrutar de su show, pero la verdad es que estuvieron realmente bien. Enslaved están repasando sus 25 añazos de carrera y lo hicieron con temas como Jotunblod, Isa o Fenris que hicieron las delicias de sus seguidores y salieron encantados de la actuación de la banda noruega.

Y ahora sí, llegaba el momento cumbre del Resurrection Fest 2016. Los históricos Iron Maiden, el cabeza de cartel más importante de la historia del festival a nivel de popularidad, historia y demás iba a hacer acto de presencia en el Main Stage de Viveiro. Abrieron, a plena luz del día (algo que personalmente no entiendo, me parece un error por parte de la banda salir a tocar tan pronto teniendo en cuenta el juego de luces y toda la parafernalia que llevan), como abre su último disco, The Book of Souls, con If Eternity Should Fail y Speed Of Light, que desataron la locura en Viveiro, sin duda esas dos fueron las canciones nuevas que mejor cuajaron entre el público. La locura se calmó con las tranquilitas Children of The Damned y Tears of a Clown, que me sobra totalmente en el setlist, la verdad... antes de que The Red And The Black sonara de lujo. Por lo que he leído, el sonido se apreciaba de forma distinta bastante según la posición, pero desde la mía, en el puesto de fimas de Jagermeister, se oía de lujo. Nítido y ciertamente potente. Tras The Red and the Black llegó uno de los momentos estrellas de la noche, cuando apareció el background de The Trooper y el público enloqueció cuando el mítico himno de la doncella empezó a sonar, con Bruce Dickinson, en un estado envidiable de forma (aunque ha tenido días mejores en cuanto a voz), sacaba a pasear su mítica bandera. A continuación sonó la enorme Powerslave, tema que echaba mucho de menos en el setlist de los británicos. Tras Death or Glory y The Book Of Souls, con su corresponiente parafernalia, llegó el momento que más esperaba yo, que no era otro que escuchar Hallowed Be Thy Name en puto directo. Y sí, en este tema se vio a Dickinson sufrir, sobre todo en algunas estrofas, pero eso no empañó el hecho de ver, de una vez por todas, a Iron Maiden tocar mi tema favorito. Con un Bruce Dickinson inquieto y simpático como siempre, Janick Gers con sus malabarismos, Adrian Smith y Dave Murray más tranquilos, luciendo su talento a las seis cuerdas y Nicko McBrain atrás, machacando su enorme batería, Viveiro vivía un momento histórico. Habría dado dinero por ver las caras de los organizadores del Resu cada vez que el vocalista gritaba aquello de "scream for me Viveiro!". A partir de ahí, una buena dosis de clásicos como Fear Of The Dark, por supuesto cantada por todo el mundo en el recinto, Iron Maiden, The Number of the Beast, Blood Brothers y la final Wasted Years fueron cerrando un show enorme mientras los miembros de Entombed AD los observaban atentamente desde el Chaos Stage. La imagen de esas leyendas del Death Metal mirando boqueabiertos a Iron Maiden lo decía todo, colegas. Iron Maiden son muy, muy grandes.


Y hablando de Entombed AD, vaya burrada de show dieron los colegas. LG Petrov y los suyos dieron una soberbia lección de Death Metal de vieja escuela, alternando temas de la época clásica de Entombed con los temas recentes de Entombed AD. Así, abieron con la enorme Midas In Reverse, mientras las melenas volaban por todos lados tanto en el escenario como entre el público. Stranger Aeons, Second To None y Eyemaster fueron las siguientes y no dejaron títere con cabeza. Atronadores, majetes y enérgicos, fueron soltando caña hasta cerrar con una metralleta de clásicos imborrables del Death Metal como Revel In flesh, Wolverine Blues, la mítica Left Hand Path y por último Supposed to Rot con la que culminaron un tremendo concierto. Y ya, para ir cerrando mi Resurrection particular, tocaba ver a otra leyenda. Con algo de retraso por culpa del trabajo que dio desmontar el escenario de Iron Maiden, el enorme y carismático Abbath hacía acto de presencia en el escenario principal antorcha y cuerno vikingo en mano, para lanzar varias llamaradas sobre nuestras cabezas, afeitándole las cejas a más de uno que estaba en primera fila. Con un sonido atronador pero algo embolado, abrieron con la enorme To War! del album en solitario del ex-lider de Immortal. Fueron alternando temas de ese album con otros de la mítica banda de black metal. Nebular Ravens Winter, Warriors, In My Kingdom Cold y Winterbane fueron cayendo como piedras sobre un público entre curioso y cansado. Tras Ashes of the Damned el vocalista salió del escenario visiblemente cabreado tras soltar un "i'm sick of this fuck" o algo así, debo admitir que no conozco el motivo de tal enfado, ya que me pilló en fuera de juego, pero vamos, que el colega, desde luego, no estaba rezando un padre nuestro... Una vez solucionados los problemas, volvieron a la carga con Tyrants, para presentar dos temas más de Abbath como Fenrir Hunts y Count the Dead antes de rematar la faena con las enormes Solarfall, All Shall Fall y One by One, con la que un servidor echaría el cierre a un enorme Resurrection Fest 2016.

Desde aquí felicitar a la organización del festival por su enorme trabajo. Como dijo el propio Bruce Dickinson, este no es un festival llevado por una gran empresa, es un festival hecho por fans y para los fans y os aseguro que se nota. No sufrí ni una cola, ni para entrar, ni para pedir bebidas... nada. Un orden tremendo para llenar y vaciar el recinto, inluso en el momento más crítico que fue, evidentemente, la hora del concierto de Iron Maiden, ya que fue cuando más gente había. Enorme trabajo. Siempre quedarán detalles a mejorar, pero el Resu va por muy buen camino y cada vez está más cerca de ser un grande de Europa y os aseguro que no hay otro festival en este país que lo merezca más. Enhorabuena.

1 comentario:

  1. Para mí este es el mejor día, Iron Maiden, Bullet For My Valentine y Destruction son mi top 3 de este año. Por suerte mañana en Sevilla veré a los más grandes lml lml

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