viernes, 29 de abril de 2016

Reseña: Amon Amarth - Jomsviking

Si hablamos de bandas que en sus últimos años han encontrado una fórmula fija y eso les ha funcionado brutalmente para ganar nuevos fans perdiendo los mínimos seguidores posibles, en el top 5 os saldrán estos sobrinos de un híbrido entre Thor, Bathory, Odin y Manowar llamados Amon Amarth. Y sí, amigos, les funciona, lo saben y de ahí paren sus discos, que varían lo justo desde aquel famoso Twilight of the Thunder God que les catapultó a una fama mayor aupado por ese himno de título Guardians of Asgaard. A partir de ahí, que sus discos sean mejores o peores depende del grado de inspiración en el que se encuentren Johan Hegg y sus compañeros de fatigas y eso es algo que cada uno interpreta a su manera. Para mi Deceiver of the Gods es lo mejor que han parido desde el 2008, para otros es lo peor, para otros es todo basura, para otros es todo maravilloso... y así.

En este 2016 nos presentan Jomsviking, en el que la principal novedad es que se trata de un álbum conceptual, en el que narran la historia un nórdico que tras cometer un asesinato tiene que huir de su hogar y se une a un grupo de guerreros (los Jomsvikings), y van contando las hazañas y vivencias de esta buena gente, pero vamos, que en lo musical uno ya sabe lo que se va a encontrar. Hachazos, martillazos, momentos de death metal, alguna breve pincelada de black (aunque bastante camuflada) y esas melodías, cada vez más presentes, que son las que hacen que logren encandilar a muchos más oyentes que en aquellos primeros trabajos de Amon Amarth. ¿Mejor o peor que Deceiver of the Gods? eso depende de lo que enganche a cada uno, a mi no me lo parece aunque lo veo a un nivel bastante similar, os podéis tomar eso como algo bueno o como algo malo, dependiendo de si os gustó o no la anterior obra de los vikinguetes.

Tras esa portada supernovedosa, que jamás se me habría ocurrido usar como portada de un disco de los Amon, con ese vikingo que te mira con una intimidante cara de deseo tras descuartizar a un pobre muchacho que pasaba por allí, la cosa arranca con el adelanto First Kill, que ya deja claras cuales son las intenciones de la banda en un potente ejercicio de Viking Metal del de toda la vida, narrado por la amenazante voz de Johan Hegg. Le sigue la machacona Wanderer, que avanza con fuerza hasta dejar paso a On a Sea of Blood, uno de mis cortes favoritos del disco, donde la melodía se entremezcla muy bien con la agresividad, que se muestra a través de unos afilados riffs y la profunda gutural de Hegg, dejando uno de los temas más completos de este Jomsviking. One Against All y Raise Your Horns son dos temas bastante más accesibles, que harán las delicias de los fans que están descubriendo a Amon Amarth a estas alturas pero que a mi me dejan algo más frío, pese a lo pegadizo de esta última, que parece un tema de Manowar con (más) esteroides.


Llegamos al ecuador del disco con The Way of Vikings, otro buen corte, con una ambientación más oscura gracias a esos arreglos orquestales que acompañan al tema. Destaco la furia con la que Hegg escupe el estribillo, me imagino que se le puso la vena del cuello que parecía el brazo de un bebé. At Dawn's First Light, bastante melódica y de estribillo accesible, deja paso a One Thousand Burning Arrows, que es otra de las joyas de la corona, medio tiempo épico y muy bien ejecutado. Nos acercamos ya al final del disco con Vengeance is my Name, directa a la cabeza, ideal para el movimiento de melena, A Dream That Cannot Be, tema muy de heavy clásico que sorprendió a muchos al aparecer la alemana Doro Pesch, mezclando su voz limpia con la gutural de Hegg y finalmente Back on Northern Shores, típico tema largo con el que cierran sus discos Amon Amarth, épica, con algunos cambios de ritmo y algo más compleja que los diez cortes anteriores.


Total, que Amon Amarth siguen a lo suyo, con su exitosa fórmula bajo el brazo, dejando buen sabor de boca a los que nos subimos al carro de la banda con Twilight of the Thunder God y haciendo que los que los descubrieron en sus inicios acaben renegando de ellos. Jomsviking es otra muestra del poderío melódico del que dispone la banda sueca, que sigue trabajando para abrirse paso entre un público más amplio. Lo más destacable del disco es la capacidad narrativa de Johan Hegg, que desgrana la historia del asesino exiliado de forma magistral, desplegando todos sus registros guturales. En lineas generales, el disco cumple con lo que vienen haciendo desde 2008, camuflado bajo el manto que le da la palabra "conceptual", si te gustó lo que vienen haciendo en los últimos discos, te gustará. Si no, ponte a escuchar otra cosa. (7/10)

1 comentario:

  1. Mis temas favoritos son First Kill, On a sea of blood y The way of vikings. El anterior me parece mejor pero porque es una gran joya de esta banda, pero este disco está bastante bien y es algo más de lo anterior pero con novedades.

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